A los pies de Atauta, entre viñedos y campos de la Ribera del Duero, se extiende uno de los paisajes vitivinícolas más singulares del municipio de San Esteban de Gormaz: El Plantío.
Más de un centenar de bodegas tradicionales, lagares y lagaretas se integran en este paisaje, construido a lo largo de generaciones para conservar y elaborar el vino. Un conjunto en el que la arquitectura, la tierra y la tradición vitivinícola forman parte de un mismo paisaje.
Las características del terreno y el clima de este enclave han favorecido durante siglos el cultivo de la vid, con la presencia de cepas de gran antigüedad. El resultado es un paisaje que habla de la relación entre las personas y la tierra y que mantiene viva una tradición vinculada a la Ribera del Duero.
Reconocido como Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Etnológico, El Plantío es hoy uno de los principales ejemplos del patrimonio vitivinícola de la provincia de Soria y un lugar imprescindible para descubrir la historia, la cultura y la tradición de Atauta.
EL PLANTÍO
Un paisaje construido alrededor del vino
Y ahí explicaría las 141 bodegas, las 3 hectáreas, los lagares, las cepas, la declaración Bien de Interés Cultural y la importancia de la conservación.
También separaría la “Exposición Fruto de la Vid, Atauta y sus Bodegas” en un bloque propio, porque es contenido turístico que merece tener más protagonismo que dentro del texto histórico.