Olmillos combina un rico legado histórico y legendario con una sobresaliente vocación agrícola. En sus alrededores transcurría la antigua vía romana que conectaba Uxama con Tiermes, un importante eje de comunicación en cuya área de influencia se han hallado dos inscripciones latinas dedicadas a la diosa indígena Drusuna, claro testimonio del poblamiento antiguo de estas tierras.
A pesar de su reducido tamaño, esta localidad destaca hoy en día como un enclave pionero en la modernización de los sistemas de regadío. Desde 2008, grandes empresas hortícolas han impulsado la transformación de más de 1.400 hectáreas, sustituyendo los cultivos tradicionales de remolacha y maíz por la producción a gran escala de fresas, espinacas, alcachofas, coles de Bruselas, guisantes y variadas hortalizas, lo que convierte al pueblo en un motor económico que genera unos 500 empleos temporales durante la campaña de recogida.
Este pequeño municipio es un claro ejemplo de cómo la historia ancestral y la modernización rural pueden coexistir en un mismo territorio. Entre recuerdos de calzadas romanas, la devoción popular a San Hipólito y su potente impulso hortícola contemporáneo, esta localidad representa un enclave vivo y dinámico fundamental para comprender la evolución del medio rural en la comarca del Duero.